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| Jesús Gil (1933- 2004) |
El 30 de mayo de 2003, el homicida
y estafador Jesús Gil,
agobiado por sus conflictos con la justicia a raíz de su muy fraudulenta
gestión en el Ayuntamiento de Marbella, decidió eliminar uno de sus focos de
problemas y dimitir como presidente del Atlético de Madrid. Llevaba en el cargo
desde 1987, tras ganar con un 49% de los votos unas elecciones marcadas por la
presentación del fichaje de Paulo Futre en una discoteca la noche anterior a la
votación. El mismo Gil que ganó una sola liga en 16 años de mandato, el mismo
Gil que, intervención judicial mediante, mandó al equipo dos años a Segunda
División. El mismo Gil que, en 1992, tras una subida de abonos brutal que
literalmente echó a la mitad de los socios, transformó la entidad en una Sociedad
Anónima Deportiva mediante una maniobra de ingeniería financiera que le
permitió transformar al Atlético en su cortijo privado sin aportar una sola
peseta.
Gil hizo del Atlético de Madrid una empresa familiar en la
que primaban los beneficios económicos para los propietarios, dejando el éxito
deportivo en un, siendo generosos, segundo o tercer plano. Sólo así se entiende
que desde aquel 1992 hasta 2003, salvo el famoso Doblete exprimido hasta la
saciedad como excusa para todo tipo de desmanes, el mejor puesto en la
clasificación haya sido el 5º de 1997, o que la Guardia Civil haya tenido que
irrumpir en las oficinas y llevarse abundante documentación comprometida de
casos como el de los Negritos o el Van Doorn.
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| Miguel Ángel Gil |
Con tanto trapicheo, es comprensible que el patriarca de los
Gil no quisiera dejar el club en manos de su hijo Miguel Ángel, alias “Calam”
(diminutivo familiar de “calamidad”), también imputado (y condenado) por estafa
y apropiación indebida contra el propio Atlético, sino que optó por colocar a un
hombre de paja, que “sólo” era, según la sentencia, cooperador necesario en
esos delitos. Este hombre es Enrique Cerezo, de profesión productor de cine,
que se hizo un nombre en el sector con prácticas no
demasiado éticas y que formaba parte de la directiva del Atlético, como
vicepresidente, desde el mismo 1987, aun teniendo conocimientos futbolísticos más bien limitados.
El que corta el bacalao es el citado Miguel Ángel desde su puesto de consejero
delegado, o bien los representantes o intermediarios de turno, pero Cerezo pone
la cara y, según las malas lenguas, el peluquín.
Se podría tirar de tópico y decir que los 10 años de Cerezo
como (teórico) máximo responsable del club han dado para mucho. Pero estaríamos
faltando a la verdad. Aun corrigiéndose ligeramente en las últimas temporadas,
el rendimiento deportivo de los rojiblancos deja mucho, muchísimo que desear, y
avergonzaría a cualquier aficionado antiguo, de los que hubieran conocido
épocas como la de Vicente Calderón.
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| Enrique Cerezo (65) |
El Atlético de Madrid es, por masa social y por historia, el
tercer equipo de España, y durante mucho tiempo ha pugnado (y en no pocas
ocasiones conseguido) por ser el segundo o incluso el primero. Sin embargo, en
una época en la que ¡cuatro! Equipos de cada país se clasifican para la Liga de
Campeones, y otros dos (tres contando al campeón de Copa) entran en UEFA /
Europa League, el Atleti de Cerezo no fue capaz de pasear las rayas rojiblancas
fuera de nuestras fronteras hasta la temporada 2007/08. En Champions League se
logró entrar dos veces, ambas como cuarto clasificado y pasando a través de la
ronda previa; en una se avanzó hasta octavos de final, pero en la otra se cayó
lastimosamente en una fase de grupos que incluía al APOEL de Nicosia y en la
que no se logró una sola victoria. Sólo una vez, una en diez años, se ha
logrado el tercer puesto, mínimo exigible por historia, y ha sido en este año
que aún no ha concluido.
Raudo y veloz saca a relucir Cerezo sus dos Europa League
como muestra de su buen hacer. Es menester recordar lo que se acaba de decir: a
la segunda competición continental se clasifican el quinto y el sexto de la
liga española, y sus equivalentes en los principales campeonatos europeos. Ya
no es aquella Copa de la UEFA de antaño a la que podían acudir, por ejemplo,
los subcampeones de Italia o Inglaterra. Tiene su mérito ganar la competición,
no hay que negarlo, pero no hay que olvidar que, en la actualidad, no deja de
ser un torneo de segunda fila. Quizás su mayor utilidad sea permitir la disputa
de la Supercopa de Europa, para muchos un torneo de verano más, para otros la
posibilidad de demostrar que se es mejor que el mejor.
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| El 'Pato' Sosa |
Más hazañas deportivas del Atlético de Cerezo: sólo dos
finales de Copa del Rey en diez años, tantas como el Getafe. Un solo partido
ganado al Real Madrid, tras una racha de 14 temporadas sin vencer al vecino.
Derrotas humillantes contra el Barcelona, como un 0-6 en el Calderón o un 6-1 y
un 5-0 en el Camp Nou. Temporadas como la 2009/10, donde tanto merengues como
culés terminaron con más del doble de puntos que los colchoneros. Durante
muchos, demasiados, de estos 10 años los aficionados atléticos han llegado a
sentir vergüenza por los jugadores que vestían su camiseta.
Y es que la política de contratación y venta de futbolistas
también ha dejado bastante que desear. No ya por la peculiar política de
contrataciones, que ha llegado a traer nombres como el “Pato” Sosa al Calderón,
o por afrentas históricas como la llegada de José Antonio Reyes un año después
de negarse a venir al club y optar en su lugar por el vecino blanco, sino por
su gestión de los grandes talentos que han pasado por la orilla del río.
Torres, Agüero, Forlán, Falcao… todos tienen en común el hecho de ser
grandísimos jugadores que han acabado (o están a punto de acabar) saliendo por
la puerta trasera tras ofrecer un rendimiento extraordinario, Botas de Oro
incluidas, y estar aún en condiciones de aportar mucho más. Eso, a pesar de que
Cerezo se ha hartado de repetir que el Atleti es un equipo “comprador, no
vendedor”.
Es algo comprensible, por otra parte, tal descontrol en la
plantilla cuando desde arriba, en todo este tiempo, nunca se ha tenido una idea
clara, cuando se ha repetido hasta la saciedad la palabra “proyecto” pero jamás
se ha creado uno. Parece que ahora, con Simeone (el enésimo escudo humano para
desviar críticas que, por circunstancias de la vida, ha resultado ser un tipo
competente), sí empieza a haber algo parecido a estabilidad. Mientras tanto,
desde ese 2003 han pasado por el banquillo Luis Aragonés, Gregorio Manzano (dos
veces), César Ferrando, Carlos Bianchi, Pepe Murcia, Javier Aguirre, Abel
Resino, Quique Sánchez Flores y el ya nombrado Cholo. Si se añaden a la lista
los directores deportivos, se haría tan interminable como la de los reyes
godos.
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| Diego Simeone (43) |
Todo esto, por supuesto, sin hablar de ámbitos
extradeportivos. Cerezo es una de esas personas ordinarias y maleducadas que,
sin embargo, se creen graciosos, y cada
vez que abre la boca deja la imagen del Atlético por los suelos. Bajo su
mandato, además, se han iniciado los trámites para el posible (y, visto lo
visto, cada vez menos probable) traslado al nuevo Estadio Olímpico, que aún
está por construirse más de un lustro después de la fecha prevista y que, en
todo caso, nunca fue consultado a la afición. También quedó en humo la fastuosa
ciudad deportiva con helipuerto y campo de golf que iba a erigirse en Alcorcón,
en los terrenos que, al parecer, ahora están reservados para Eurovegas.
Definitivamente, la hinchada atlética no tiene nada que
celebrar en esta efeméride. Más bien al contrario, debería preguntarse qué ha
hecho mal para aguantar durante una década a un personaje tan dañino como
Cerezo, y por extensión al clan de los Gil, y no conseguir echarle. Por el bien
del Atlético en particular, y del fútbol español en general, hemos de confiar
en que no dure otros 10 años.
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Artículo por @tejomachuca





Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro.
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